El hombre ha nacido para amar, el fundamento de la existencia es tan simple como eso. Por ese motivo late el corazón, esa extraña brújula; gracias a él nos resulta fácil encontrar nuestra ruta a través de las brumas más densas, donde nos acechan peligros por todas partes, y a causa de él nos perdonamos y morimos a pleno sol. 

Jon Kalman Stefansson, El corazón del hombre.

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